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viernes, 14 de agosto de 2015

La Juliana. Finalizada su excavación ...


Ya han terminado los trabajos de campo , en el pecio de la Gran Armada naufragado en Sligo. Habrá que esperar un tiempo para ver los resultados de la investigación , no obstante es una buena noticia para la arqueología subacuática .

¿ cuándo colaborará  España en estas labores ? ¿ cuando se tomará en serio nuestra historia universal?
Aquí os dejo un pequeño artículo de National Geographic.



El navío de la Armada de Felipe II se fue a pique en 1588, durante una tormenta atlántica frente a la playa de Streedagh, en el condado de Sligo, al noroeste de Irlanda.

Ha finalizado la excavación de La Juliana, un navío de la Armada de Felipe II que se fue a pique en 1588 durante una tormenta atlántica frente a la playa de Streedagh, en el condado de Sligo, al noroeste de Irlanda. Un equipo de arqueología subacuática del Servicio de Monumentos Nacionales de Irlanda ha realizado extracciones durante el mes de julio, "con el fin de recuperar el material que quedó expuesto en el lecho marino como consecuencia de unas tormentas en los dos últimos años", según informa el Departamento de las Artes, del Patrimonio y de Gaeltacht en un comunicado.

Seis cañones de bronce

"Este material, que tiene más de 425 años de antigüedad, se encuentra en una condición notable. Una variedad de artefactos significativos ha sido recuperada con éxito durante la última fase del proyecto, incluyendo seis cañones de bronce, afustes o ruedas para montar cañones, balas de cañón, un caldero y otras piezas", enumera la ministra Heather Humphreys. "La variedad de armas que ha sido recuperada ilustra gráficamente la historia del barco por sí misma, desde su construcción en 1570 como embarcación mercante hasta su uso como barco de guerra en 1588, durante la desafortunada campaña de la Armada española", añade. El Museo Nacional de Irlanda se ocupará de la conservación de las piezas, durante dos o más años, y posteriormente serán expuestas al público.




FOTOS National Geographi

miércoles, 12 de agosto de 2015

San Quintín, 10-agosto-1557. Clioefemérides.

El 10 de agosto de 1557, en el día de San Lorenzo, españoles y franceses se enfrentaron en la Batalla de San Quintín. La contienda se produjo tan solo unos meses después de suceder Felipe II a su padre el emperador Carlos V en 1556.


Sala de batallas de El Escorial, dedicado a la batalla de San Quintín












Una vez más, como en tiempos del Gran Capitán…http://atravesdeclio.blogspot.com.es/2015/06/el-despertar-del-guerrero-el-libertador.html, un nuevo Rey de Francia, Enrique II , con el consentimiento del Papa, entró en Italia para ocupar Nápoles. Francia se encontraba rodeada por los dominios de la Monarquía Española de Felipe II, y tomó esa decisión de ocupar el Reino de Nápoles. La estrategia francesa pasaba por creer que Felipe II respondería a la ofensa , allí, en Italia. No fue así. Felipe dio orden de Invadir Francia. Allí en Italia, fue el III duque de Alba quien rechazó a los franceses , apoyados con las tropas papales.

Felipe consiguió apoyo de  su esposa  Maria Tudor , reina de Inglaterra. Y desde sus posiciones en Flandes, inició la invasión de Francia. La batalla de San Quintín, una de las más conocidas  del siglo XVI , en la que los españoles obtuvieron una rotunda victoria sobre Francia.
Como consecuencia de la victoria y para conmemorar tales hechos, Felipe II mandó la construcción de San Lorenzo del Escorial por celebrarse en este día la batalla.

Felipe II durante su reinado se encontró con la posibilidad de alcanzar París por las armas, al principio de su reinado tras la Batalla de San Quintín. Pero no lo hizo.



San Lorenzo del Escorial




domingo, 9 de agosto de 2015

El fuego que disgregó al imperio


Hoy os dejo un interesante artículo en el periódico de la opinión de Málaga sobre la Gran Armada, del periodista Lucas Martín, que junto a Javier Noriega de la empresa Nerea arqueología subacuática, nos sumergen en este maravilloso mundo… 

El fuego que disgregó al imperio

El pasado viernes se celebró el aniversario de la emboscada que supuso el principio del fin del colosalismo de Felipe II 

09.08.2015 | 05:00
Detalle de una de los vestigios rescatados del pecio de Streedagh perteneciente a La Juliana.
Detalle de una de los vestigios rescatados del pecio de Streedagh perteneciente a La Juliana.
Apestaba a enfermedad, a sábanas amarillas, a excrementos de hombre y de rata. Los gritos, las voces de los condenados, se encendían como penachos incontrolados frente a una noche que amenazaba con reducir el pulso y aumentar la fiebre. De vez en cuando, una maldición castiza, pronunciada entre dientes arenosos y astillados, atravesaba las celdas. Ya no había Dios al que rezarle, se había perdido todo. En 1588 a los presos españoles de Londres le arrebataron hasta la posibilidad de no morirse para siempre; su Cristo, el mismo de Zurbarán y de El Greco, había huido. Los ingleses habían ganado la batalla imposible y en su jactancia carcelera se repetía aquello de que además lo habían logrado con un recuento de bajas inaudito: sin la más mínima hendidura, sin raptos ni naufragios. «Está claro que Dios es luterano», decían los pobres diablos, todavía sin dar crédito a la humillación, la única en la que jamás habrían creído.
En El Escorial, pese a la amplitud y la pedrería de los ropajes, los ánimos no eran muy distintos. Felipe II estaba consternado, hasta el punto de dictarle a su secretario que hubiera preferido estar muerto antes de padecer una ofensa que consideraba de proporciones divinas. Su intento, gestado durante años, de derrotar al protestantismo había naufragado a las primeras de cambio. Y no, precisamente, por la maraña del cielo, sino por una maniobra tan pedestre como tozuda. El emperador quería a toda costa que la Gran Armada se uniera en Flandes con la infantería del duque de Parma; una estrategia bien trazada sobre el papel, pero que cometía la imprudencia de ignorar lo que almirantes como Recalde y Oquendo no cesaban en vano de advertirle. En el itinerario no había puertos en los que guarecerse, lo que dejaba a los barcos españoles a merced de una geografía desconocida. Después de repeler tímidos avistamientos y escaramuzas, el colosal ejército español, comandado por el duque de Medina Sidonia, incapaz de desobedecer a la corona, se plantó en Calais, donde se había decidido que se esperaría al destacamento de Holanda. Más de un centenar de máquinas de guerra, todo un imperio de mástiles y de madera, paralizado durante horas en un punto impredecible.
Javier Noriega, de la empresa Nerea, que cooperó con González-Aller en el estudio del desastre, cree que esa madrugada, la del 7 al 8 de agosto, fue el principio del fin del sueño imperial. De alguna forma, muchos de los tripulantes españoles, con todo su arsenal a cuestas, lo intuían. El capitán Howard, un tanto desconcertado, había leído en los movimientos de los barcos españoles parte de su estrategia. Y su respuesta se urdió con maestría de guerrilla. Frente a un ejército todopoderoso que incomprensiblemente había renunciado a atacar los puertos británicos, los ingleses opusieron troyanos con lenguas de fuego: ocho barcos de su propia armada convertidos en brulotes y lanzados a la mar sin tripulantes, escupiendo llamas desde el mástil hasta los cañones.
Los españoles, alertados por el juego de luces que se vislumbraba al fondo, consiguieron adelantarse al ataque y mandaron construir un cordel con pequeñas naves auxiliares destinado a arrastrar a los brulotes fuera del apeadero. Dos de los ocho barcos de fuego fueron desviados con garfios. El resto se coló en el corazón de la Gran Armada, sembrando el pánico y precipitando la huida. Ningún buque español se hundió en el incendio, pero la mayoría quedaron deteriorados. Y lo que es peor: navegando a la deriva, fuera de la protección de la formación conjunta. 
Algunos cayeron cerca de Irlanda, otros en Noruega. El mar no paró de vomitar cuerpos durante semanas, decretando un luto en España que duró, en su solemnidad, durante siglos. Felipe II echó la culpa a los elementos. Sin duda, el viento influyó, como también las tormentas que se desataron después del ataque. Pero en la derrota cundió también precipitación, incluso el viejo gusto español por el cainismo: en la Gran Armada, como en casi todos los frentes históricos españoles, hubo disensiones. Incluso, el abandono a su suerte de uno de los capitanes, que fue apresado por el almirante Drake permitiéndole a éste estudiar de cerca la artillería naval española y el calibre de sus cañones. Un golpe en alta mar, la derrota del gigante.

La Juliana y el yacimiento en las costas de Irlanda: mimo y responsabilidad histórica

Las autoridades irlandesas han dispuesto todo tipo de protección al pecio de La Gran Armada

09.08.2015 | 05:00
Han aparecido cañones, trozos de la imaginería que ornaba su majestuosa talla. De momento, nada más que retales superficiales. Sin embargo, para el gobierno de Irlanda ha sido suficiente para iniciar una campaña de protección destinada a preservar el yacimiento y evitar lo que ocurrió en los setenta con el Girona, el único testimonio físico rescatado del cementerio marino de La Armada. Esta vez, en cualquier caso, los cazatesoros lo tendrán más difícil. La vigilancia en la playa de la playa de Streedagh Strand, donde han sido encontrado los restos, es permanente. Incluso, cuenta con la colaboración espontánea de cuadrillas organizadas de ciudadanos. Y no porque se quiera desmenuzar el futuro botín y fanfarronear en las casas de subastas con una joya de la corona española entre las manos. El ánimo, en este caso, es responsable. Las autoridades irlandesas tienen previsto aprovechar el enclave para desarrollar un proyecto cultural basado en la historia y en su cuerpo arqueológico, tantas veces separados. Al menos, en España.
Javier Noriega, de la empresa Nerea, pone a La Juliana como ejemplo de lo que puede desatar a nivel histórico y cultural la investigación de pecios de las dimensiones de los que forman parte de La Gran Armada. En esto, España no está precisamente huérfana. Bajo la capa cimbreante de sus aguas, la Península guarda numerosas historias. Algunas, como las del Ribadeo, relativamente fáciles de investigar si se ponen en liza la voluntad y los medios adecuados. 
Por su ubicación geográfica, Andalucía, con Málaga a la cabeza, ha sido centro histórico de multitud de naufragios. Por otro lado, el potencial naviero español llega a todos los mares. Incluido, los del norte. En Noruega, un investigador granadino, José Ponce, estudia el Pecio de las Damas, llamado así por el barco que transportaba a las mujeres de la Gran Armada, que avanzó, en su calvario, hasta Escandinavia.

Cuchillos y sangre en la deriva de la Gran Armada

Técnicos se afanan en el yacimiento de Irlanda en el rescate de las piezas del buque

09.08.2015 | 05:00
Cuchillos y sangre en la deriva de la Gran Armada
Cuchillos y sangre en la deriva de la Gran Armada
Los mástiles despedazándose. La tripulación siniestramente aumentada por náufragos que iban apareciendo en alta mar.; la madera deshaciéndose bajo cientos de pies, algunos de ellos, dada la sobrecarga, casi superpuestos a otros. Aunque la orilla se avistaba a unas pocas millas, nadie entre el gentío que se agolpaba en la cubierta de La Juliana confiaba en tocar tierra. El barco venía consumiéndose desde hacía varias semanas y amenazaba con acabar con su agonía en poco tiempo. Y así fue. Más de un millar de personas se echaron al agua. Soldados derribados por el peso de la armadura. Gente exhausta. Y cientos de personas degolladas por los irlandeses, que esperaban junto a la arena para rematar los restos del que estaba considerado el gran enemigo -al menos en términos religiosos y geopolíticos– de las islas anglosajonas.
El salvaje final de La Juliana, traído ahora a la actualidad por el yacimiento encontrado en las costas de Irlanda, es un ejemplo de la variedad de formas que adoptó la catástrofe de La Gran Armada: un naufragio colectivo que se deslió en múltiples naufragios, alrededor de cincuenta, 35 de ellos documentados. Javier Noriega, de Nerea, habla, en este sentido, de la tragedia de la Santa María de la Rosa, que se descompuso al chocar contra unas rocas en aguas irlandesas mientras intentaba hacer un alto para proveerse de agua.
El ataque del 7 de agosto, articulado con ocho barcos de fuego, provocó en el ejército una estampida trágica: muchos de los imponentes barcos se vieron envueltos en una deriva sin apenas recursos ni nociones geográficas. La morgue de la armada de Felipe II se extiende desde el Canal de La Mancha al norte de Europa. Casi siempre con un halo sanguinolento, pero también con sorpresas que hicieron que sobrevivieran algunos de sus tripulantes. Noriega cita el caso de un grupo de náufragos que fue rescatado por los escoceses a cambio de su asesoramiento y ayuda directa en la lucha contra enemigos locales.
El balance, en cualquier caso, es penoso. De los 129 barcos que formaron parte de un batallón apodado por los ingleses como invencible, más del 30 por ciento acabaron en el mar. La guerra sagrada resultó finalmente un infierno. Con brea y humo y héroes y villanos enterrados bajo el agua.

miércoles, 5 de agosto de 2015

HIROSHIMA 6-AGOSTO 1945




Tal día como hoy del año 1945 a las 8:15 caía sobre la ciudad portuaria de Hiroshima, Japón, la bomba atómica. Lanzada por EE.UU, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

El avión que la transportaba, B-29 llamado ´´Enola Gay´´salió sobre las 2.45 de la madrugada de aquel fatídico día 6 de agosto de Tinian. Enola Gay lanzó sobre Hiroshima a Little Boy, este era el nombre clave de la bomba de Uranio, que causo el terror.

Detonó a 560 metros de altura sobre la ciudad, a 4000º C.
Calcinando a miles de personas . En un radio de 13Km cuadrados todo quedó arrasado.Mas de  78.000 personas murieron o quedaron gravemente heridas.

Con esta acción EE.UU creía que Japón se rendiría,pero no fue así. Japón, no sabía  que se trataba de una Bomba atómica todavía, cuando el gobierno nipón tuvo conocimiento de ello, no se rindió. Japón creía que EE.UU solo poseía una sola bomba . Tuvo que lanzar la segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki el 9 de agosto. Japón se rindió de forma incondicional.Terminando la Segunda Guerra Mundial.






Mamoru Shigemitsu, ministro de exteriores japonés firma el Acta de Rendición de JAPÓN  a bordo del USS Missouri  2 septiembre de 1945.


lunes, 3 de agosto de 2015

ORCE, LA CUNA DEL PRIMER EUROPEO.









El tiempo lo da y lo quita todo; todo cambia, pero nada perece.

Giordano Bruno.







Estos días han finalizado los trabajos de excavación arqueológica en la localidad de Orce, Granada. Son ya varios años los que de forma sistemática se está actuando en dichos yacimientos. Ya era hora, después de décadas sin hacer absolutamente nada por parte de la administración , en este caso la Junta de Andalucía. 



Por fin se toma en serio Orce, y su comarca. Emblemático y pintoresco lugar del cual se enamoró nada más verlo el Paleoantropólogo  José Gilbert   ://www.fundacionjosepgibert.org ,    descubridor del Hombre de Orce. El descubrimiento de Gilbert y Agustí y Salvador Moyà-Solà 1982, trajo de cabeza a los paleoantropólogos del momento, como Lumley, los cuales no daban crédito a tales hallazgos.

 Algunos de ellos llegaron a dudar de la veracidad de los mismos y se opusieron de forma tajante  a considerar el trozo de cráneo occipital del niño de Orce, como humano. Afirmando que se trataba de un équido.   Aceptar estos hechos no era cosa baladí, suponía aceptar la llegada de los homínidos  mucho antes de lo que se creía, y lo que era más desconcertante, por el Sur. A través del estrecho de Gibraltar.


Sin embargo otros como el prestigioso Philip Tobias o Emiliano Aguirre, apoyaron firmemente las tesis del científico catalán. Tobias fue uno de los más prestigiosos especialistas en el campo de la evolución humana: 




“España es un país muy cercano a África y eso hace que haya un camino prehistórico para las primeras migraciones humanas, por Gibraltar”



"La humanidad empezó en África y ahí se desarrolló su carrera entre hace 5 y 2 o 1,5 millones de años. Entonces, empezó a moverse y salió de la cuna. La cuestión es ¿por dónde? Tradicionalmente se sostiene que fue a través de Oriente Medio, por Levante. Pero existen otras alternativas, no excluyentes, a ese largo camino: un cruce hacia Italia desde Libia, a través de la cadena Malta-Lampedusa-Calabria, y otro atajo hacia la Península Ibérica por el estrecho de Gibraltar".

                                                                                                                                 Philip Tobias







VM-0



JOSÉ GIBERT






Imagen del diente hallado en Orce, Granada juntadeandalucia.es




Aunque durante años se mantuvo una feroz lucha científica entre Gilbert y aquellos que dudaron de la humanidad de los restos encontrados  en Venta Micena, el tema se quedó zanjado definitivamente décadas despues  cuando gracias al descubrimiento de un cráneo humano de época romana, con las mismas características que el Hombre de Orce, demostró  que el profesor José Gilbert tenia la razón.

A parte de  los restos de homínido encontrados por Gibert,  la presencia de los mismos está constatada  con la aparición de industria lítica. Así como un diente hallado en yacimiento de Barranco León, Orce. http://www.journals.elsevier.com/journal-of-human-evolution/

Gibert puso a Orce y Granada en el referente internacional de la paleontología, llegando incluso a organizar un congreso internacional de paleontología humana  en Orce en 1995.

Las discrepancias con la administración en aquel momento, lo condenaron al ostracismo científico en Orce. Que paradójico, el atrevido , intuitivo y formado científico que descubrió y puso a Orce en el mapa, fue repudiado quizás por motivos que aquí no son dignos de plasmar.

Ahora, Orce goza de un proyecto de excavación financiado por la Junta de Andalucía, bajo la dirección  Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes).

Ya han finalizado las excavaciones de este año 2015 con  2.700 restos de fauna y 160 industrias líticas, las cuales ayudaran a los científicos a estudiar como era la ecología de los primeros europeos de hace 1,5 millones de años. Se han encontrado restos de elefantes , rinocerontes y bisontes, además de hienas , osos y, cabras, y otros animales

Orce, un lugar por descubrir. Un paisaje que nos evoca aquellas tierras africanas tan lejanas, y una ciencia, la arqueología y la paleontología , que nos transportan en el tiempo a tan maravillosos lugares de la historia de la humanidad.


José Ponce.

Museo de prehistoria de ORCE

Museo de prehistoria de ORCE

Museo de prehistoria de ORCE